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Puente Colgante

Puente Colgante

El Puente Colgante es un símbolo de la ciudad, que cruza las aguas de la imponente laguna Setúbal y une la Costanera Oeste con la Este.

Este viaducto conserva una larga e interesante historia que data de un derrumbe casi total y su posterior restauración luego de muchos años de abandono.

Originalmente fue diseñado para trasladar agua proveniente desde Colastiné. Hoy no sólo es un punto de referencia turístico, sino que además es una vía de acceso para muchos estudiantes que concurren diariamente a la Ciudad Universitaria y para los vecinos que viven en el barrio El Pozo.

Historia

Antes de que se construyera el puente como lo conocemos hoy, hubo tres intentos frustrados. El primero fue en 1903, cuando el gobernador santafesino Dr. Rodolfo Freyre, planteó la necesidad de construir una toma de agua en Colastiné, con el fin de abastecer a la ciudad.

El proyecto contó con el apoyo de Obras de Salubridad de la Nación (hoy Obras Sanitarias), y constaba de un puente de madera sobre la Setúbal, fundado sobre pilotes, por cuya parte inferior pasarían los caños del acueducto. 

Pero tuvo un final poco exitoso: cuando las obras estaban por terminarse, el 13 de junio de 1905, la presión de los de los camalotes embalsados arrasaron el tramo central.

Más tarde, Obras de Salubridad planteó vigas en forma de jaula, pero al cabo de cuatro años, la laguna nuevamente derrumbó la obra.

El tercer intento estuvo en manos del Ing. Rogelio Sequeiro, quien proyectó un puente carretero de cemento con pilotes cada 12 metros, por donde pasarían los caños del acueducto, pero nuevamente se lo llevó la corriente de la Setúbal y sus embalsados camalotes.

En 1922, de la mano del Ingeniero santafesino Marcial Candioti en la presidencia de Obras Sanitarias de la Nación, se encomienda al Ingeniero Antonio Paitoví un nuevo proyecto. Él propone un puente semirrígido de tres tramos que se comenzó a construir a mediados de 1924, y se habilitó al público el 8 de junio de 1928 con el nombre de su propulsor “Ingeniero Rafael Marcial Candioti”.

Los trabajos de construcción de los pilares y anclajes estuvieron a cargo del Ing. Alberto Monís. La parte metálica se la adjudicó a la Societé des Chantiers et Ateliers de la Gironde de Port a Mousson (Francia), asociada con M. G. Leinekugel le Cocq. Entonces, quedó construida en Francia su estructura metálica inicial, y luego montada en su actual emplazamiento sobre los pilotes que plantó Obras Sanitarias de la Nación.

Cuatro décadas después se inician los trabajos para construir un viaducto paralelo al puente y así nace el Puente Oroño. El mismo fue inaugurado en 1970 y funcionó en complemento al Puente Colgante, que sólo admitía tránsito reducido. Ambos puentes convivieron hasta 1983, cuando –después de 55 años de coronar las postales santafesinas y en el marco de una extraordinaria crecida del Río- se derrumbó el Puente Colgante, ante la apenada mirada de los vecinos.

Sobrevinieron muchas promesas e incluso frustradas reconstrucciones, pero el puente permaneció trunco hasta abril del 2000, cuando comenzaron los trabajos de la esperada reconstrucción, respetando gran parte la estructura original de la década del 20.

El nuevo Puente Colgante fue inaugurado en el año 2002, mide 300 metros de largo y pesa 3 mil toneladas.

 


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